Aprovechando que ahora tengo un momento de relajación después de toda la vorágine de acontecimeientos y, evidentemente más información que poder compartir, voy a continuar con la entrada que dejé pendiente. Lo que voy a contar ya ha tenido reflejo en algunos medios, de manera muy política, visto desde el lado contrario al Gobierno actual de la comunidad, pero yo intentaré contar lo sucedido desde mi visión y opinión personal, vivido, eso sí, todo en primera persona.
Lo sucedido en Telemadrid, lugar en el que llevo trabajando el tiempo suficiente como para saber como funciona este ente, es algo que nunca aparecería en un manual de buenas maneras de cualquier empresario o alto cargo. Si bien habéis visto que la cadena lleva 3 días de emisión en negro, éstos han sido desencadenados por el despido de 3 empleados que llevaban la friolera de casi 20 años trabajando para esta casa. No sólo ha sido por este motivo, pero sí ha sido la gota que ha colmado el vaso. Para llegar a la conclusión de que sobraban estas personas, se contrató a una empresa externa para que hiciera un estudio de la situación del departamento de informática. Dicho estudio venía a decir que había duplicidad de puestos y que por lo tanto, sobraba gente. No estoy diciendo que eso me parezca mal, lo que me parece inhumano son las formas. Llegado el día en cuestión, fueron llamados uno por uno al despacho de su inmediatamente superior para comunicarles el despido, acto incluso valiente, no reprochable, que por lo menos se diga a la cara tal noticia, pero es que, una vez comunicado el despido a los 3 trabajadores, les invitaron a irse sin ni siquiera tiempo para poder recoger las cosas de sus respectivos despachos.
La única forma de replica que les quedaba a estos 3 trabajadores eran las acciones legales, pero ni hizo falta ya que los responsables de que están personas se vieran en la calle sin trabajo se curaron en salud de una manera muy ruin, ofreciéndoles la reincorporación, pero con otro puesto de trabajo inferior al que tenían, y lo que ello implica, menor sueldo. A tal propuesta ninguno de ellos aceptó, por lo que han hecho limpieza de plantilla de una manera muy sucia, aunque esto último sea una contradicción.
Si algo me enseñaron cuando era pequeño es que nunca se pueden perder las formas, y ésta vez, no es que las hayan perdido, es que nunca las han tenido.
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