Parece mentira que esta televisión se mantenga con el dinero de los madrileños, nuestro dinero. Y para colmo nos quieran convencer de que es una cadena de calidad, objetiva y plural.
Parece mentira que esta televisión se mantenga con el dinero de los madrileños, nuestro dinero. Y para colmo nos quieran convencer de que es una cadena de calidad, objetiva y plural.
Ya no sólo son pitadas en la entrada del edificio, ahora son sabotajes de noticias en directo. Todavía me estoy riendo, buenísimo.
Más tarde de lo que yo esperaba, pero como no podía ser de otra manera, ha terminado. Parece que fue ayer cuando me dijeron que cambiaba Mendez Alvaro por la Ciudad de la Imagen. Frustrado por tener que coger el coche todos los días y lo que conlleva eso aquí en Madrid me fui para allí el primer día. Empezó bastante mal, porque el atasco de rigor lo quiso así, pero eso se solucionó buscando una ruta alternativa. Y lo que en un principio era un trauma luego se convirtió en una ventaja, ya que no tenía que aguantar las aglomeraciones del metro, la hora punta y sus malos olores… era sólo el coche y yo.
Allí por suerte coincidí con un grupo de trabajo bastante válido, que ahora se han convertido en compañeros de correrías e incluso en amigos. La gente de Telemadrid, igual que en el resto de trabajos, es muy variopinta, pero en especial y destacable por encima de cualquiera, una persona que me ha hecho la estancia muy agradable, a pesar de sus prontos, sus prisas y sus agobios, otra que ha hecho que cambie mi idea de que un alto cargo y los conocimientos técnicos son incompatibles, llegando a hacerme pensar en ocasiones que soy un ignorante.
Allí se han quedado momentos gloriosos. Sería muy largo explicar lo siguiente, así que esta parte va dirigida sólo a mis compañeros de allí. Esos monólogos interminables, esa incapacidad de llamar a las cosas por su nombre, esos púlpitos enormes, esos bailes con el porrompompero, esos montajes, esos apodos ensalzando nuestro defectos (sin maldad, por supuesto), esas mezclas de palabras (Coñón Dios, Poderojos…), esos ¡Que viva España!, ese casi conflicto entre cadenas…
Que difícil es juntar un grupo de gente competente, profesionalmente hablando, con el que se trabaja a gusto y que fácil es separarlo. De los 5 que estabamos juntos, ahora, cada uno estamos en un sitio diferente.
En conclusión, han sido 8 meses muy agradables de trabajo, y ahora, como dice mi madre, no sé donde pondré el nido. Y para colmo, me han jodido el horario, en vez de salir a las 4.30, saldré a las 6.
Simplemente comentar que la entrevista mantenida entre estos 2 personajes me ha sorprendido, gratamente sobre todo por la parte del dueño de Microsoft. Aprovechando que ya se ha hecho eco en otros medios, pego aquí el enlace para el que le interese.
Me ha sorprendido sobre todo que el señor de las “ventanas” reconozca el trabajo pionero realizado por Extremadura a la hora de facilitar un ordenador por cada dos alumnos. Cuando me fui de allí, en octubre de 2004, era éste el ratio de ordenadores por alumno que había, ahora mismo no se si ese ratio habrá cambiado.
Para quien no lo sepa, cuando terminé la carrera en Cáceres, me quedé trabajando por allí porque me gusta mucha la zona, y casualidades o causalidades, acabé trabajando durante 2 años en ese proyecto, llamado Plan de Alfabetización Tecnológica y Software libre de Extremadura, cuya principal meta era alfabetizar tecnológicamente a la gente desfavorecida (tecnoloógicamente hablando) y no menos importante, potenciar el uso de software libre, en este caso LinEx. Todavía tengo amigos trabajando en ese proyecto, y me consta que Cáceres y Badajoz están bastante informatizadas.
Fue un proyecto que tuvo mucho reconocimiento nacional e internacional, hasta tal punto que llego a ocupar una parte del New York Times (no he conseguido encontrar la noticia para enlazarla aquí, pero doy fe que existe), y como no, otras comunidades, siguiendo el ejemplo dado por esta región, se copiaron, en el buen sentido, la forma de trabajar y empezaron a desarrollar productos tales como MoLinux (Castilla-La Mancha), Guadalinex (Andalucía), LinKat (Cataluña), etcétera.
Ha llovido desde entonces, pero el hecho de ver que una persona de tal calibre reconozca ese trabajo es como una especie de palmada en la espalda.
He recibido hace una semana en mi domicilio un regalo de parte del ayuntamiento de Ciudatella, en Menorca, en forma de multa, más concretamente tiene forma de 150€ y 2 puntos. Si escribo ésto, es únicamente para quejarme de la forma de sancionar que tiene Tráfico, aunque más bien de la forma de recaudar que tienen estos ladrones. Si me dijeran que en España sólo hay 2 ladrones, diría sin didurla que uno es la SGAE y el otro la DGT.
La sanción me la pusieron en Septiembre de 2008 y llega ahora a mi casa. Es por dejar descansar una de las ruedas de mi coche, un pequeño utilitario (Lancia Ypsilon), encima de un paso de cebra de no menos de 10 metros de ancho durante no más de 20 minutos. ¿Donde están las circunstancias esas de las que hablan para graduar las sanciones¿, tales como transcendencia del hecho, antecedentes del infractor, gravedad y peligro potencial creado. Creo que ésta vez (espero que suene irónico) las han dejado aparcadas, igual que mi coche, y han olvidado todas y cada una de ellas.
Evidentemente, esta multa será recurrida, pero como de costumbre, no servirá para nada y acabaremos pagando los más débiles de la pirámide, como siempre.
Noche casi en vela, despertador implacable como todas las mañanas, muy temprano para mi gusto, ducha por costumbre, no necesaria para despertarme, ropa de curro y de camino al sitio donde cambio mi tiempo por dinero.
Atasco enorme porque a algún inteligente se le ha ocurrido asafltar la carretera un lunes por la mañana en plena hora punta. Llego tarde, que no estaría mal siempre y cuando no tuviera que quedarme el mismo tiempo delante de la pantalla trabajando. Día laboral más o menos tranquilo después del enfado.
Por fin llegan las 8 de la tarde y salgo a la calle a que me vuelva a dar la luz del poco día que me queda por disfrutar. Como es tarde, algo “bueno” tendría que tener el día, no me encuentro en otro atasco de vuelta a casa, pero como contrapartida cuando llego me paso 20 minutos de reloj hasta que encuentro un aparcamiento para el coche.
Cierro el día con una cena ligera, con un poco de conversación con mi compañero de piso, preparo la comida para mañana, y me acuesto pensando en que mañana no va a ser diferente. Bueno, una parte de mi quiere pensar que puede ser mejor!
Por supuesto, esto sólo puede pasar en MADRID. Hay días en los que no me gustaría estar aquí, y éste, evidentemente, es uno de ellos.
Con lo bien que se vive en un pueblo…
Aprovechando que ahora tengo un momento de relajación después de toda la vorágine de acontecimeientos y, evidentemente más información que poder compartir, voy a continuar con la entrada que dejé pendiente. Lo que voy a contar ya ha tenido reflejo en algunos medios, de manera muy política, visto desde el lado contrario al Gobierno actual de la comunidad, pero yo intentaré contar lo sucedido desde mi visión y opinión personal, vivido, eso sí, todo en primera persona.
Lo sucedido en Telemadrid, lugar en el que llevo trabajando el tiempo suficiente como para saber como funciona este ente, es algo que nunca aparecería en un manual de buenas maneras de cualquier empresario o alto cargo. Si bien habéis visto que la cadena lleva 3 días de emisión en negro, éstos han sido desencadenados por el despido de 3 empleados que llevaban la friolera de casi 20 años trabajando para esta casa. No sólo ha sido por este motivo, pero sí ha sido la gota que ha colmado el vaso. Para llegar a la conclusión de que sobraban estas personas, se contrató a una empresa externa para que hiciera un estudio de la situación del departamento de informática. Dicho estudio venía a decir que había duplicidad de puestos y que por lo tanto, sobraba gente. No estoy diciendo que eso me parezca mal, lo que me parece inhumano son las formas. Llegado el día en cuestión, fueron llamados uno por uno al despacho de su inmediatamente superior para comunicarles el despido, acto incluso valiente, no reprochable, que por lo menos se diga a la cara tal noticia, pero es que, una vez comunicado el despido a los 3 trabajadores, les invitaron a irse sin ni siquiera tiempo para poder recoger las cosas de sus respectivos despachos.
La única forma de replica que les quedaba a estos 3 trabajadores eran las acciones legales, pero ni hizo falta ya que los responsables de que están personas se vieran en la calle sin trabajo se curaron en salud de una manera muy ruin, ofreciéndoles la reincorporación, pero con otro puesto de trabajo inferior al que tenían, y lo que ello implica, menor sueldo. A tal propuesta ninguno de ellos aceptó, por lo que han hecho limpieza de plantilla de una manera muy sucia, aunque esto último sea una contradicción.
Si algo me enseñaron cuando era pequeño es que nunca se pueden perder las formas, y ésta vez, no es que las hayan perdido, es que nunca las han tenido.
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