La Sanidad Privada no siempre implica mejor atención

20 01 2009

Únicamente suelo acudir a la sanidad privada cuando tengo que hacer una visita a un médico especialista, como ha sido el caso de hoy, y así evitarme las esperas que se producen en la sanidad pública a la hora de conseguir una cita. Lo sucedido hace un rato me ha demostrado que no por ser una atención privada, de acceso limitado a las personas que están dispuestas a pagar por un seguro médico, implica que el trato sea tan cercano, atento y amable como me gustaría siempre que visito a un especialista, algo, que por lo menos para mi no es plato de buen gusto.

Después de la explicación, se entenderá perfectamente mi malestar, el cual según voy escribiendo, por suerte, va desapareciendo. A raíz de muchos dolores de cabeza tras largos períodos delante de la pantalla del ordenador forzando la vista, y después de que me sugirieran en el reconocimiento médico del trabajo la visita a un oftalmólogo, me decido a ir a uno de los muchos que mi aseguradora, Sanitas, tiene como posibles. El seleccionado fue uno situado en la calle de Fernandez de los Ríos y evidentemente no fue un acierto. Aunque suene a chiste, ya empezó mal cuando me cogieron el teléfono el día que llamé para pedir cita, con una telefonista bastante desagradable. Siendo esto el primer contacto que tiene un futuro paciente con el médico, se debería cuidar al detalle. Y por el contrario, este trato me hizo pensar en cambiar de médico, pero, equivocadamente, pensé en que la gestión del consultorio no tendría que verse influida por la desidia de la recepcionista. Llegó el día, hoy, y allí me presenté, puntual como un reloj, a las 17.45, saliendo antes de trabajar, y pagando religiosamente la zona azul, para encontrarme con un recibimiento por parte de la secretaria que nada le tenía que envidiar al envite telefónico, y, lo más importante, y lo que más me desesperó fue la larga espera de 45 minutos para una visita que duró apenás 5 minutos, y ni un mísero “Disculpe la espera” por parte del doctor. Algo que todavía sigo sin entender, y que por más que lo intento no lo consigo, es por qué si llamo para pedir cita, tengo que esperar para una atención, que para colmo pago. En la Seguridad Social lo puedo llegar a entender, ya que se intenta atender a todos los pacientes posibles y que no se pueden o no quieren pagar una cuota por acceder a tal bien. Y como todo problema requiere una solución, éste no iba a ser menos. Desde luego que este berrinche no llegará a ningún sitio, pero una atención un poco más cercana y unas esperas bastantes más reducidas harían que no estos enfados no se produjeran.

Con esto, no quiero decir que todos los malos estén en la sanidad privada ni que toda la sanidad privada sea mala, este caso, de hecho, ha sido una excepción. Como ejemplo, el Instituto de Rehabilitación situado en Cea Bermúdez, 66, y al que voy por una contractura en la espalda, muestra la profesionalidad que se espera de un servicio así, las 2 recepcionistas que están en la entrada son encantadores y el equipo de fisioterapéutas son bastante cercanos al paciente, algo que se espera de una visita no planificada.

Me consta que en otros seguros es incluso peor.





12 uvas en New York

14 01 2009

Después de esta cuarentena, vuelta a la actividad bloguera.

Primera nochevieja fuera de casa, un país diferente y una sensación extraña a la hora de cambiar de año. Me apetecía desde hacía mucho tiempo ir a New York en Navidad, por eso de ver toda la parafernalia que los yankees preparan, como el árbol de navidad al lado del edificio Rockefeller, el ambiente en la noche del día 31, y por supuesto, visita obligada a la ciudad que todo el mundo debería conocer antes de morir.

Pues bien, el día 27 vía Dublín nos dirigimos hacia la gran manzana los 3 mosqueteros. Llegada el mismo día gracias a la diferencia horaria, y primer contacto con los americanos en la aduana, en la cual tuvimos unos problemillas por culpa de los nombres comunes, yo no ;) . Taxi al hotel y paseito por el circo de Times Square para adaptarnos un poco a nuestro destino.
Si tengo que elegir algo de todo lo que hemos visto y visitado en 10 días, desde luego, sin discusión alguna, es Central Park. Un parque así en medio de la voragine de edificios se convierte en un lugar en donde la paz se opone al ajetreo de la ciudad. Desde luego, todo lo vivido es digno de mención, Guggenheim, MOMA, MET y Museo de Historia, éste último un poco flojo, como museos, Empire State, Rockefeller, Chrysler Building, FlatIron, como edificios, y un gran etcétera que no defrauda al visitante, sea de donde sea.
Hubo dos momentos más que marcaron el viaje, los dos dentro del mismo día, ese fue el día “Black power”. En la mañana de este día, domingo 4 de enero, fuimos a Harlem, a una misa Gospel, muy impresionate, además de por las voces del coro, simplemente espectaculares, por la pasión y el sentimiento de la gente durante la celebración, y sobre todo, durante el sermón del predicador. Y la tarde, incluso mejor, si cabe, partidazo en el polideportivo por excelencia ó como denominan los autóctonos, “The World’s Most Famous Arena in the heart of New York City”, New York Nicks: 100 – Boston Celtics: 88. Ya de por sí el pabellón impresiona con las banderas de Canadá y Estados Unidos escoltando al marcador, más aún cuando un trompetista se arrancó a tocar el himno americano y el público, enfervorecido, entraba en éxtasis con cada una de las notas del mismo. Por hacer un resumen rápido del partido, sin entrar mucho en el juego, para eso están los expertos en el tema, ambiente sobresaliente, un público completamente volcado con el equipo local, y más aún cuando poco a poco se veía más cercana la posibilidad de derrotar al actual campeón de la NBA. Al final, un marcador favorable para los Nicks y un regusto más que dulce en esta peculiar visita.

Y que decir tiene, que una vista a esta ciudad no sería plena sin unas vistas panorámicas desde el Empire State, o en su defecto desde el Rockefeller. Nosotros nos decantamos por ambas opciones, la primera noctura, y la segunda diurna, para contrastar.

Y para que se entienda un poco mejor de lo que estoy hablando, he aquí unas imágenes “americanas”.

New York