Después de casi todo un verano sin prestar atención a esto de escribir, y ahora que la jornanda intensiva llega a su fin y los atascos salen de su escondite, es hora de hacer acto de contricción y valorar que tal ha ido el verano de 2008.
Ha sido un estío diferente a los anteriores, en el que los amantes de los deportes, como yo, habrán pasado ás tiempo del habitual delante del televisor. Parte de culpa la tiene el despliegue de medios que ha realizado China para organizar unos juegos olímpicos que han sorprendido a medio mundo y no han dejado indeferente al otro medio. Había mucha incertidumbre, muchos no confiaban si un pais así, todavía comunista, sería capaz de sacar adelante un acontecimiento de tal magnitud, y, sinceramente, después de haber estado en China hace 2 años y ver como su estilo de vida, me han dejado más que maravillados con la organización, la puntualidad y el nivel de detalle alcanzado por los orientales. Conflictos aparte, tales como algún que otro error clamoroso por parte de los jueces a favor de los de casa, han sido también unos juegos para recordar por la calidad de los allí presentes. Records que parecían imposibles, tales como el estratosférico 19.32 s. que poseía Michael Jonshon, antes de que saliera a la luz un jamaicano vacilón y un poco prepotente llamado Usain Bolt, que hizo que el americano se tragara sus palabras de que como mucho haría 19.50 s. Y, si me hicieran elegir qué atleta ha sido el más destacable de todos los juegos, no sabría decidirme si por el rey de la velocidad en la tierra, o si por el otro astro, el rey de la velocidad en el agua, Michael Phelps. Éste último ha sido capaz de llevarse el sólito 8 metales dorados, y a pesar de que muchos quieran quitarle merito a su gesta echándo la culpa al dopping tecnológico que produce su bañador, el cual por su estructura, hace que se mejoren los tiempos, y, que, por su precio, pocos deportistas tienen acceso a él.
Ayer, para terminar con una estación en la que supuestamente el mundo se para, y especialmente en materia deportiva, concluimos con una enorme alegría, que es la vuelta del equipo colchonero a la máxima competición europea. Enhorabuena!.
Por lo demás, salvando las catástrofes ocurridas que no vienen al caso, el verano ha pasado, se ha terminado con una valoración bastante positiva. Con una boda de por medio, alguna que otra alegría y mucho, mucho calor. Y como sucede en todos ellos, unos se han ido, sin saber ni como ni por qué, y otros han llegado…
Ahora toca época de trabajar por las tardes, de tener menos tiempo libre, de intenciones de estudio nunca llevadas a cabo (aunque siempre suelo decir, este año SI), pero sobre todo, de reencuentros con la gente que no has tenido oportunidad de ver en mucho tiempo por culpa del verano, y que vuelvan a casa como El Almendro.
Bienvenidos a todos a la rutina!
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