Sensacional, grandioso, extraordinario, excepcional, impresionante, descomunal, excelente… Me faltan adjetivos para describir el concierto de anoche en el Bernabeu, pero resumiendo me quedo con uno, simplemente brutal.
The Boss se hizo de rogar, empezó media hora tarde, a las 22.00, con una pequeña presentación a cargo de Javier Bardem, que salió al escenario para decir: “Tengo una pregunta del jefe, ¿hay alguién ahí fuera?”. Cuya respuesta fue el rugido de la marabunta que abarrotaba el estadio, y a continuación la salida triunfal del tan esperado hijo predilecto de Nueva Jersey, con una canción poco conocida del disco “Born to Run”. A pesar de que la mayoría de medios de comunicación critican la acústica del pabellón, a mi me resultó bastante buena, no a la altura del Palacio de los Deportes, pero bastante más que aceptable.
Pasaba el tiempo y Bruce no paró ni un segundo entre canción y canción, hasta que ya pasada media hora larga, se detuvo para dirigirse al público en castellano, detalle que fue de agradecer y que así le hizó ver la mayor parte de la gente asistente. En este acercamiento a los espectadores lanzó una felicitación por ser ganadores de la Eurocopa ante el delirio de todos. Fueron 2 horas recorriendo su amplio abanico de canciones, acompañado de una brillante, como siempre, E Street Band, que no desentonó en ningún momento. Pasadas las 2 horas, se retiraron del escenario, pero como siempre, en todos los conciertos, suele ser dado a pasarse de la programación estimada, volvió a salir al escenario, con casi 1 hora de bises, incluso mejor que la anterior parte del recital. Después de pasar por temas como “Mary´s Place” o “Because the night”, culminó está parte con una larga y aclamada “Twist and Shout”, que pusieron de moda en su día los Beatles.
En total, 3 horas, en las que no se notaron para nada sus 59 años, en las que no se notó en ningún momento su cansancio, en las que se mimetizó con el público de tal manera que en “Dancing in the dark” sacó a bailar a una niña, y en las que, por supuesto, hizo vibrar a todo el estadio.
Sinceramente, es el mejor concierto que le he visto, y con diferencia, el mejor concierto que he visto hasta el momento.
Aquí una pequeña muestra gráfica de la noche musical, en la que estuvimos acompañados, por una luna llena, que hacía más especial si cabe, esa noche tan esperada en la que el Jefe pasó por Madrid.















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