Primera parada, Berlín, después de un viaje con madrugón incorporado. Vuelo a las 6.45 y estabamos el Alemania pasadas 3 horas. Tanto allí, como en Szczecin, Polonia, todo se ha rodeador de más cultura de la que me esperaba.
En Berlín tuvimos la suerte de hacer un tour en español con un guía de Madrid del barrio de la Estrella, el cual nos pudo mostrar que toda la ciudad está llena de referencias al antiguo muro que separaba la supuesta parte socialista de la contraparte capitalista y a los afectados en la segunda guerra mundial. Y por el contrario, no existe ni un solo símbolo que haga mención al nacismo y a su Führer, que en su traducción al castellano significa guía. De hecho, estuvimos en un lugar, que según el guía que nos acompañaba, está situado a 15 metros bajo tierra el bunker en el cual se refugió Hitler antes de suicidarse y su lado, su cadáver. Sin embargo, para evitar que haya peregrinaciones neofascistas a este lugar, no está señalado de ninguna manera.
Además de esta historia y de saber como los sirvientes del Kaiser no fueron capaces de quemar su cadáver, por lo que el ejército ruso dió con él, me quedo sobre todo con 2 relatos que desconocía y que me han resultado de lo más curiosos, la construcción de la torre de la televisión para mostrar a la Europa comunista el poder de Berlin oriental y la caida del muro de la manera más absurda posible. La primera de ellas es esperpéntica, ya que después de construir dicha torre, cuando el sol se refleja en su cúpula, se proyecta una cruz, por lo que se le llamó la revancha del Papa, ya que el estado capitalista era ateo. Y la segunda, no menos llamativa, fue la caida del muro por culpa de la improvisación de uno de los periodistas del nuevo lider de la RDA, ya que el anterior renunció por las sucesivas manifestaciones del pueblo alemán en contra de la legislación para viajar, en la cual levantó este veto.
Desde luego, aparte de la historia, Berlín es una ciudad de la que no te puedes ir sin probar la cerveza y las salchicas, sobre todo una especialidad llamanda Currywurst.
Segunda parada, Szczecin, ciudad polaca en donde todos sus edificios están influidos por el comunismo que perduró hasta hace bien poco, exactamente hasta el año 1990, ya que fue el primer pais comunista en cambiar hacia la tendencia capitalista del resto de Europa. No tiene mucho que destacar, únicamente que las mujeres son increiblemente guapas y las cervezas de muy buena calidad, casi a la altura de la rubia por excelencia, la Mahou 5 estrellas.
Lunes por la mañana, madrugón de rigor, aunque allí resulta menor porque el sol empieza a hacer acto de presencia en torno a las 4 de la mañana, y vuelta para el aeropuerto de Schoenefeld en donde nos esperaba el avión de regreso a España.
De nuevo en Madrid y pensando en el siguiente destino.
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